General José
María de la Cruz (1799-1873) |
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AFABLE Y LLANO
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En
su trato privado era afable, llano y próvido. Le gustaba
más escuchar que hablar, y tenía un talento especial
para resumir las ideas o puntos en discusión en muy pocas
palabras, y, esta circunstancia, o sea, este aspecto de no presentar
en su semblante la sonrisa o hilaridad común al familiar,
le daba o valía la clasificación de reservado…
En su trato de familia o doméstico era inalterable. Jamás
le vi ni aún hablar con mal ceño a sus sirvientes,
y a algunos los trataba como si hubieran sido relacionados con
su familia. A la madre la idolatraba, consideraba y respetaba
como no he conocido a otro en su edad. Todo lo que a ella le
pertenecía le servía de distracción y entretenimiento
en las horas que podía entregarse a la distracción
de la vida doméstica. Cuando bajaba del despacho, se
introducía al patio interior a pasearse, y allí
encontraba al periquito y la cotorrita de la mamita, que tomaba
uno en la mano y el otro en el hombro, y entablaba su conversación
con ellos, que por lo regular era de reconvenciones por las
reyertas en que diariamente se hallaban.
General José María
de la Cruz
Recuerdos de don Bernardo O'Higgins, Andrés Bello,
1960, p.49 (fragmento)
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Modesto y sensato
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El
Director... es bajo y grueso, pero muy activo y ágil; tiene
ojos azules, cabellos rubios, tez encendida, y sus facciones algo
toscas no desmienten el origen irlandés; al mismo tiempo
sus pies y manos son pequeños, signos de su procedencia
indígena...Él es modesto, llano, de modales sencillos,
sin pretensiones de ninguna clase. Si ha realizado grandes hechos,
los atribuye a la influencia del amor patrio, que, como él
dice, puede inspirar a un hombre corriente los más nobles
sentimientos...
María Graham
Diario de mi residencia en Chile en 1822. Del Pacifico, Santiago,
1956, p. 111- 112.
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Benjamín
Vicuña Mackenna (1831-1886) |
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PATRIOTA
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Nada
hay en verdad más hermoso ni más grande que esa
admirable unidad del afecto acendrado e incontrastable que exhibió
el general O’Higgins en todas las épocas de su vida
por todo lo que simboliza para él esta palabra mágica,
ídolo de su corazón: ¡la patria!...
Benjamín Vicuña
Mackenna
Vida del Capitán General don Bernardo O’Higgins.
Del Pacifico, Santiago, 1976. pp. 614-617.
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Miguel L.
Amunátegui (1828-1888) |
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 REPUTACIÓN
MILITAR  |
Era
la primera reputación militar de su tiempo: su valor era
proverbial; sus hazañas formaban la conversación
del soldado en los cuarteles; su arrojo había asustado
en mas de una ocasión al mismo San Martín, que continuamente
se veía forzado a calmar la impetuosidad de su amigo en
la pelea. Los militares le admiraban, porque nunca se había
contentado con ordenar una carga, sino que siempre había
dado el ejemplo marchando a la cabeza. Había combatido
en cinco campañas por la libertad de la patria, i había
tenido la gloria de firmar la proclamación de la independencia.
Con un erario exhausto, había levantado ejércitos,
creado una marina. Bajo su gobierno, la bandera de la revolución
había dominado sobre tierra sobre mar; la guerra se había
convertido de defensiva en ofensiva; el Perú había
sido invadido, los chilenos habían cesado de contemplar
el humo del campamento enemigo. El prestigio de la gloria se unía
para engrandecerle a los ojos de sus ciudadanos con el afecto
de la gratitud inspirada por sus servicios.
Miguel L. Amunátegui
La dictadura de O’Higgins, Santiago, 1914, p. 26.
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Diego Barros
Arana (1830-1907) |
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 INMORTAL  |
Vive
inmortal en las pájinas justicieras de 1a historia, en
el recuerdo de sus compatriotas en Chile entero, que tanto amó,
por el cual hizo tantos itan grandes sacrificios, cuya independencia
proclamó con su palabra i afianzó con su espada.
Diego Barros Arana
Discurso en el sepelio de Bernardo O’Higgins Riquelme 13-I-1869.
(Fragmento)
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Guillermo
Feliu Cruz (1900-1973) |
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Director Supremo
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Al tomar el
mando del nuevo Estado, recibe un montón de escombros.
Todo está deshecho. La agricultura en ruinas; la industria
perturbada; la organización social rota en dos tendencias:
la patriota y la realista; el orden moral y religioso quebrado
en esas mismas dos tendencias; un grupo de hombres tímidos
– los eternos indecisos – esperan. No hay con que
pagar el Ejército ni la administración. El bandidaje
ha cundido en los campos…. He aquí que la voluntad
del vencedor de Chacabuco se sobrepone a la miseria, a la angustia,
a esa ruina.
Guillermo Feliu Cruz
Clio Nº12, Santiago, 1942.
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Miguel
Cruchaga Tocornal (1867-1949) |
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 PRIMER
CIUDADANO  |
O’Higgins
echó las firmes bases institucionales de nuestra República,
la condujo con acierto en las arduas dificultades de sus primeros
pasos y se hizo ampliamente acreedor a que la Patria reconocida
le diera el primer lugar en la nómina de sus hijos. La
Historia, al recordar en sus anales los acontecimientos del pasado,
proyecta clara luz sobre los afanes y las luchas, los triunfos
y los quebrantos de las naciones en su incansable marcha hacia
la consecución de los anhelos de felicidad colectiva, y
para dar valía y utilidad a sus severas lecciones, los
historiadores nos hacen ver en toda su realidad a los hombres
que actuaron en los sucesos pretéritos, con todos su propósitos,
tendencias y pensamientos, con sus cualidades y sus defectos.
Con ese su austero acento, la Historia nos dice que O’Higgins
fue grande en su horas de gloriosos triunfos y grande también
el abandonar el poder y descender el solio a que le exaltaron
sus conciudadanos como el mejor símbolo viviente de la
Patria inicial, como la más adecuada enseña de sus
aspiraciones de libertad y de organización republicana
y ordenación democrática. El ocaso de este egregio
ciudadano fue más esplendoroso aún que sus días
plenos de poderío y de gloria.
Miguel Cruchaga Tocornal.
Estudios Nº 117, Santiago, 1942 (fragmento)
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Enrique
Bunster Tagle (1912-1976) |
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 VISTO
DE CERCA  |
Pero
la mente británica de O’Higgins pensaba en gran escala,
como ningún compatriota de sus días pudo hacerla.
Junto con lanzar esas velas al océano había hecho
contratar en Inglaterra a Lord Cochrane, vencedor de la última
escuadra de Napoleón. Y su audacia no paró allí.
Cuando todavía los propios ingleses eran escépticos
respeto de los steam boats aplicados a las operaciones navales,
adquirió, para pagarlo ya vería como, el Rising
Star, primer buque de guerra a vapor conocido en el mundo…
Cuando el enemigo acechaba todavía en el mar, se dio a
impulsar la expansión de la marina mercante y el comercio
exterior. De esta política de franquicias surgió
la Compañía de Calcuta de Agustín de Eyzaguirre,
cuya fragata Carmen zarpó en 1819 con la primera carga
de cobre nativo consignada a la India. De un país al borde
de la bancarrota (hubo centenares de muertes por hambre en el
Sur y él mismo estaba impago de sus sueldos) fue capaz
O’Higglns de sacar recursos para fletar los treinta y seis
navíos en que Lord Cochrane trasladó a San Martín
con la Expedición Libertadora del Perú. Prodigioso
esfuerzo nacional (el financiamiento íntegro, el sesenta
por ciento de la oficialidad y el noventa por ciento de los soldados
eran chilenos) que asestó el golpe de gracia al poderío
español en el Pacifico y señala también la
llegada a la cima de O’Higgins y el comienzo de su descenso.
Había volado a demasiada altura para no acabar quemándose
las alas.
Enrique Bunster
Tagle
Tiempo Atrás, Pacífico, Santiago, 1970. (Fragmento)
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Eugenio Orrego
Vicuña (1900-1959) |
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Huaso
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De
ordinario cubríase con el poncho chileno, traje que
prefería a la antipática capa de los españoles.
Sólo los días festivos, residiendo en el campo,
solía ponerse levita para asistir a la misa. Cuando
montaba a caballo se ceñía invariablemente espuelas,
pues tenía por máximo de huaso, que mientras
mejor era el caballo mas agudas debían ser las espuelas
del jinete.
Eugenio Orrego Vicuña
Iconografía de O’Higgins. Universidad de Chile,
1937.
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Jaime Eyzaguirre
(1908-1968) |
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 RELIGIOSIDAD  |
En
los últimos tiempos su espíritu, templado en el
yunque implacable de los desengaños, había ido familiarizándose
más y más con las cosas eternas y su mirada sobrepasaba
las contingencias del mundo. Nadie, por otra parte, podría
haberle tildado de escéptico en sus años anteriores,
a pesar de sus choques con los hombres de iglesia. La verdad es
que esas diferencias habían surgido más por circunstancias
de orden político que dogmático, y si bien es cierto
que anheló la libertad de cultos, como medio de atraer
la inmigración anglosajona, no dejó por eso de reconocer
en las Constituciones de 1818 y 1822 a la Iglesia Católica
su carácter de religión oficial del Estado y solicitar
del Sumo Pontífice un nuncio para arreglar los asuntos
eclesiásticos de Chile. Sin embargo, por entonces no alcanzaba
sino la superficie de la fe, y sólo ahora, en que la Providencia
le había ido desprendiendo poco a poco de sus aspiraciones
y afectos, su alma alivianada se volvía a Dios de manera
vital. Los concurrentes al templo de la Merced le veían
allí a diario en devota oración y su nombre figuraba
también en la nómina de los hermanos terceros de
la Orden franciscana. Leía el Evangelio con unción
y no faltaba a la novena de la Virgen de Dolores… No queda
ahora sino prepararse a morir y lo hace en la mayor paz. En su
dormitorio ha hecho improvisar un altar, donde todas las mañanas
se dice la misa. En el resto del día escucha una y mil
veces el oficio de los moribundos. Su alma está tranquila…
Llegó la mañana del 23 de octubre y su cuerpo creyó
sentir energías renovadas. Se hizo vestir y colocar en
un sillón próximo al lecho. Pero las fuerzas le
abandonaron pronto y fue preciso recostarle de nuevo. Ya llegaba
el último instante y reclamó tranquilo su mortaja.
Y cuando sus manos tocaron el rústico sayal de San
Francisco, dijo con unción: "Este es el hábito
que me envía mi Dios"… Apenas se oye en el recogimiento
de la sala la respiración entrecortada del moribundo. "¡Magallanes!",
exclama de súbito.
Jaime Eyzaguirre
O’Higgins, Zig-Zag, Santiago, 1946, pág. 461-464.
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Fernando
Campos Harriet (1910-2003) |
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Personalidad
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Sobre
la personalidad del mandatario, ya tan conocida, sería
obvio insistir. Educado en Lima y en Inglaterra, su cultura
no era corriente, era superior. Además, contrariamente
a los que muchos piensan, que era un soldado vulgar, O’Higgins
era un hombre de superior sensibilidad y gustos artísticos:
le agradaba la música, siendo él mismo un buen
ejecutante; el dibujo, quedándonos de su mano miniaturas
hechas sobre marfil. Su retrato físico: una cabeza
de irlandés en cuerpo criollo; ancho de espaldas, talle
largo, piernas cortas; era de complexión sanguínea
y de aspecto recio. No era un hombre de carácter violento;
inteligente, pero lento para pensar; sabía escuchar.
Tenía una gran capacidad para el trabajo y una extraordinaria
tenacidad. En los campos de batalla se transformaba: era el
valor arrebatador y ciego, atropellador, impulsivo, temerario.
Fernando Campos Harriet
Historia Constitucional de Chile. Jurídica de Chile,
Santiago, 1997. pp. 115-116.
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Luis Valencia
Avaria (1917-1990) |
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 COLONIA
A LA REPÚBLICA  |
La
empresa reservada al nuevo gobernante es -todavía hoy-
la de mayor envergadura que jamás en la historia de Chile
se confió a hombre alguno. Su gloria a ser el puente entre
dos épocas y abriría la etapa más compleja
de la evolución política y social del país.
Atrás quedaba un régimen rechazado por la conciencia
nacional y delante se ofrecía lo que tan furiosamente habías
e buscado. Pero el camino estaba obstruido por los escombros de
ese régimen: ciertos usos y modos adquiridos en el transcurso
de 300 años. Entre la colonia y la república, la
primera una realidad que se dejaba a un lado y la segunda una
esperanza, era preciso construir un modelo de gobierno capaz de
enfrentar con éxito el porvenir.
Asumió el poder con plenitud legítima de autoridad.
No fueron Buenos Aires ni menos -únicamente- doscientos
vecinos de Santiago quienes le confirieron la primera magistratura.
En el poco habitado pero extenso reino de Chile de esos años
su ascensión al mando se celebró con alborozo unánime.
Los cabildos abiertos que luego debieron reconocerle no lo hicieron
con la medida correcta habitual, sino explosivamente.
Luis Valencia Avaria
Bernardo O'Higgins. El buen genio de América, Universitaria,
Santiago, 1980 p.222.
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Julio Heise
González (1906-?) |
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 EMPRESA
CULTURAL  |
Lo que los próceres
de la Patria Vieja concibieron como un sueño político,
O’Higgins lo va a transformar en una empresa cultural: reconstruir
el mundo hispano colonial sobre nuevos valores espirituales. En
la solución de este problema radicaba el destino de la
Patria. Como todo Libertador, O’Higgins ofrece en su persona
la tragedia de una época de cambios, de antítesis
y de choques. Es testigo y al mismo tiempo protagonista de una
crisis. Se ha roto el orden social hispánico y empiezan
a surgir nuevas fuerzas políticas y económicas.
El prócer adoptó una postura de inconformidad y
de rebeldía frente al ambiente tradicional. Pero al mismo
tiempo invitó a sus conciudadanos a respetar el pasado;
a respetar muchos valores coloniales que, aunque aparecían
desteñidos o atenuados por la conmoción inicial,
seguían plenamente vigentes.
Julio
Heise González
O’Higgins en la organización de la República.
Las Conferencias O’Higgins. Instituto de Chile. Universitaria,
Santiago, 1979. p. 55.
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Jorge Ibáñez
Vergara (1926-....) |
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 LOGIA
LAUTARINA  |
Las
llamadas logias lautarinas, nombre inspirado en Lautaro, el joven
héroe araucano, o de los Caballeros Racionales o Gran Reunión
Americana, ideadas por Miranda e instaladas en la propia España
y después en Argentina, Chile y Perú, fueron grupos
simplemente revolucionarios, cuya única semejanza y parentesco
con las logias masónicas, era el secreto y el compromiso
fraterno de sus cofrades. Sus objetivos estaban muy lejos del
perfeccionamiento de sus miembros por el estudio filosófico,
la búsqueda de la verdad o la construcción simbólica
de un templo ideal. Eran simplemente grupos revolucionarios, con
una gran autonomía en sus programas y planes de acción,
sin un poder central, propio de las logias masónicas.
Jorge Ibáñez
Vergara
O’Higgins el libertador, Instituto O’Higginiano de
Chile, Santiago, p. 27.
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Renato Valenzuela
Ugarte (1944-....) |
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REPUBLICANO  |
La
República no era, pues, el sentimiento sobre un sistema
político en la mayoría de los criollos, ni tampoco
la meta de los grandes libertadores que frecuentemente se inclinaron
por los sistemas monárquicos; fueron los casos de Bolívar,
San Martín, Pueyrredón, Rivadavia e Iturbide. Sólo
al Libertador chileno le fue posible crear una sólida organización
republicana y democrática, porque defendió con dignidad
y tenacidad sus convicciones. O’Higgins ejerció una
influencia continental, ya que llegó al firme convencimiento
de que el Nuevo Mundo estaba en la necesidad de afirmar, por sí
mismo, su propio destino republicano.
Renato Valenzuela Ugarte
Bernardo O’Higgins. El estado de Chile y el poder naval.
Andrés Bello, Santiago, 1999, pag. 76.
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Roberto Arancibia
Clavel (1947-....) |
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BERNARDO
EN LONDRES
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El
ideario político de Bernardo O'Higgins incluyó muchas
de las influencias que hemos reseñado hasta aquí.
Al parecer las opiniones de los extranjeros y connacionales tenían
razón al señalar que en sus actuar siempre había
algo de inglés. En sus innumerables obras y proyectos se
puede percibir el influjo europeo y particularmente el inglés.
La atracción por el mar, su liberalidad religiosa, su amor
por el campo, las ideas de libre comercio, la igualdad y la libertad
como principios básicos de gobierno, la importancia de
la colonización extranjera sus ideas avanzadas en educación,
su inocultable admiración por el Imperio Británico
y la aplicación de sus modelos, su incansable búsqueda
del orden, su concepto antimonárquico, sus ideas sobre
representatividad en un congreso son, entre otras, influencias
recibidas en su contacto directo con el Imperio.
Roberto Arancibia Clavel
Tras la huella de Bernardo Riquelme en Inglaterra. 1795-1799.
Centro de Estudios e Investigaciones Militares, 2003, p.81.
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Sergio Carrasco
Delgado (1943-....) |
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ORDENAMIENTO JURíDICO  |
No
sólo participó con heroísmo en las campañas
militares y con ejemplar desprendimiento personal cumplió
la función de gobernante, sino que también tomó
la pluma del legislador para ir complementando la obra jurídica
de su tiempo. Apreciaba así O’Higgins la necesidad
de ir dotando al naciente país de disposiciones de derecho.
Si se revisan las decenas de leyes o reglamentos del período
de O’Higgins, se aprecia claramente la coincidencia de los
propósitos conseguidos con los grandes principios de Derecho.
Agrupando parte de dichas disposiciones que, sin duda en su forma,
no tienen en su mayoría gran técnica, lo cual por
lo demás es propio de ese instante, se destacarían
las principales preocupaciones por la Justicia, la dignidad nacional
y el desarrollo de la cultura.
Puede destacarse, asimismo, la preocupación legislativa
por el progreso de las ciencias y las artes, la liberación
de los derechos aduaneros para libros y periódicos, la
orden de catalogar los libros existentes en la Universidad y el
expreso castigo a quienes rayaren las paredes.
Sergio Carrasco Delgado
La obra jurídica de Bernardo O’Higgins. Atenea, Nº
437, Universidad de Concepción, 1978. p. 73.
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Armando Cartes
Montory (1967-....) |
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 Padre
de la patria  |
Cualquiera
sea nuestra apreciación sobre el punto, resulta muy difícil
concebir la emancipación chilena y la temprana organización
de la República, sin la figura señera de Bernardo
O’Higgins. Su accionar público, con la espada del
soldado o el cetro del gobernante, se proyecta luminoso sobre
los años fundacionales de la República. Se inicia
en las postrimerías de la Colonia y no terminará
sino cuando Chile alcanza su plena independencia. Ignorantes de
sus hechos heroicos y singulares, sería difícil,
en verdad, imaginar un arquetipo más peculiar para el Padre
de la Patria.
Armando Cartes Montory
Prólogo A. Witker, O’Higgins Cultura y Nación,
Ediciones UBB, Chillán 2006.p 10
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